• Quesos: ¿Son realmente poco saludables?

    By 31 agosto, 2019Noticias

    El queso es un alimento que gusta a grandes y chicos. La creencia popular señala que su consumo puede producir aumento de peso y aumento de colesterol, no obstante, estudios demuestran que es muy nutritivo y tiene muchos beneficios para la salud.

    La nutricionista de Clínica El Bosque, Carolina Pye, explica que si bien este alimento contiene naturalmente grasas saturadas y trans no hay evidencia clara que relacione su consumo con alguna enfermedad. Incluso algunos como los CLA (Ácido Linoleico Conjugado) puede tener propiedades anticancerígenas.

    Otra de sus propiedades es que contiene aminoácidos esenciales necesarios para el adecuando crecimiento debido a que derivan de la leche que es un alimento con proteínas de alta calidad. “Existen evidencias de que los quesos tienen péptidos bioactivos, proteínas que contribuyen a disminuir la presión arterial, ayudan a la fijación de minerales, tienen efectos antimicrobianos e inmunomoduladores, funciones antitrombóticas, antiinflamatorias e incluso se ha identificado como un reductor del colesterol”, agrega.

    Respecto a los carbohidratos, el azúcar de la leche es la lactosa y en los quesos, especialmente en los maduros, la cantidad de lactosa es mínima por lo que es un alimento que puede ser consumido por personas con intolerancia a este azúcar.

    Carolina Pye explica que además del importante aporte de calcio y de su buena biodisponibilidad, que es la utilización por parte del organismo, los quesos aportan importantes cantidades de fósforo, zinc y magnesio. Sobre su aporte de sal y que se ha relacionado con la hipertensión, si bien es alto en quesos maduros, la evidencia indica que el contenido de calcio y péptidos bioactivos del queso podrían contrarrestar los efectos negativos del sodio.

    Finalmente, nuestra profesional indica que los quesos aportan vitaminas importantes como la A, B2, B6 y B12, previene caries dentales, disminuye el peso corporal (efecto antiobesidad) y la presión arterial y contribuye a la salud ósea. “No es necesario sacarlos de la dieta permanentemente. Como tienen una alta densidad energética (kcal/gramo), como siempre, todo está en la cantidad y frecuencia con que se consuma”, concluye.