• Mi papá: Mucho más que “mi amigo”

    By 15 junio, 2019Noticias

    “Los niños son de la mamá y las niñitas del papá” es una popular creencia que viene a nuestra mente cuando nos referimos, por lo general, al vínculo que se genera entre los padres y sus hijos, dependiendo del sexo de ambos.

    Lejos de las frases hechas y ad portas de celebrar este domingo el Día del Padre, es oportuno reflexionar sobre el rol que cumple el progenitor en la crianza de un niño o niña, independiente del sexo del hijo/a.

    “Desde el momento de nacer, el padre cumple una labor fundamental en el desarrollo físico, psicomotor y emocional de un hijo, al igual que la madre.  Sin embargo, en la actualidad, los padres son capaces de involucrarse no sólo en un rol normativo y de establecimiento de lìmites y normas, sino en el cuidado diario del hijo/a, en interacciones de juego, afectivas. Es sabido, que los niños tienen en la primera infancia la capacidad de vincularse estrechamente con un número reducido de figuras afectivas, dentro de las cuales el padre representa una figura privilegiada. Los padres son capaces de brindar seguridad, protección y afecto de igual manera que una madre”, explica la psicóloga de Clínica El Bosque, Melixa Rivera.

    La profesional agrega que se suele considerar al padre como una principal figura de apego secundario, no obstante, cumple un rol clave en el desarrollo de la personalidad de los hijos, brindando flexibilidad, variación y enriquecimiento a la forma en que el niño o niña se relacionará en el futuro con personas de ambos sexos, haciéndole ver que las relaciones no son exclusivas ni excluyentes de otras, en el sentido que la vida se trata de querer a más de una persona a la vez.

    Por otra parte, manifiesta que el padre puede ayudar a los niños a propiciar la diferenciación y tipificación sexual, y aclara el impacto de la figura dependiendo de si se trata de hijo o hija. “Para el hijo, especialmente, su papá es un referente de identidad masculina que toma como referente para ir definiendo su forma de ser, actuar, intereses, y también su identidad sexual. Para las hijas, en tanto, el padre le  proporcionará aspectos como, por ejemplo, saber poner límites en la relación con otros. Además, para las niñas su vínculo con el padre es un factor determinante para la elección de sus parejas y la forma en que se relacionará con su pareja en la adultez”, dice.

    En este contexto, no se puede obviar que hay situaciones en las que, por distintos motivos, el padre es una figura ausente. En estos casos, Melixa Rivera advierte que puede haber una mayor dificultad para lograr un vínculo sano en las relaciones interpersonales, y para adquirir una visión más integral del  mundo. “Que un padre no esté presente, no significa que no exista o que el niño no lo considere. En estos casos, se recomienda que los adultos que rodean al niño destaquen los aspectos positivos de la relación que existió, las similitudes,  y también intentar contar con la presencia de otras figuras adultas masculinas, como tíos o abuelos, que puedan ser significativas para el niño o niña”,

    Finalmente, la psicóloga menciona que si bien un papá debe ser cercano, tener momentos de juego e interacción con el hijo (a), demostrándole afecto y brindándole oportunidades de formar una imagen positiva de sí mismo/a, también es importante que junto a la madre, establezcan límites, encarnando un rol afectivo,  normativo y formativo, en concordancia con los  valores, principios y formas de relacionamiento que desean inculcar a su hijo o hija.

    Sin duda, el amor y afecto de un padre, brinda a un niño o niña en desarrollo, un sentido profundo de valoración, seguridad y autoestima, que lo acompañará de por vida.