• Lunares y sol: ¿Cómo cuidarnos de esta peligrosa combinación?

    By 20 noviembre, 2018Noticias

    Esta semana nos encontramos viviendo en una intensa ola de calor que puede considerarse la antesala de las altas temperaturas que ya se pronostican para el verano, y que deberemos afrontar de manera sostenida durante, al menos, tres meses.

    Ante este panorama, los especialistas advierten sobre los riesgos de las exposiciones prolongadas al sol y de lo nociva que resulta esta práctica especialmente para las pieles claras. No obstante, hay otros elementos a los que debemos estar atentos sobre todo en esta época: Los lunares. ¿Qué sucede con ellos? ¿Debo tener mayor precaución en época estival? ¿Debo alarmarme si aparecen tempranamente en niños?

    Todas estas interrogantes son resueltas por la dermatóloga de Clínica El Bosque, Leticia Bórquez. “Los lunares son manchas con alta concentración de pigmentos o melanina y se presentan más entre quienes tienen la piel clara, aunque también en personas de piel más oscura. Los lunares que crecen producto del sol pueden ser lesiones malignas que se originan de lesiones pigmentadas ya existentes y se conocen como melanoma, un tipo de cáncer de piel que es bastante agresivo”, puntualiza la experta.

    Si bien aún se desconoce la causa exacta de por qué un lunar se convierte en tumor maligno, los estudios han determinado que las “quemaduras intermitentes” o insolaciones-  cuando queda la piel roja en la playa – es uno de los factores de riesgo para que estas manchas se conviertan en tumor, así como también la exposición prolongada y gradual. “Otros factores de riesgo son antecedentes familiares de melanoma o cáncer a la piel cuando se trata de pieles claras, pelirrojos, personas con ojos claros, o que presenten más de 100 lunares en el cuerpo”, señala.

    En niños, los lunares pueden estar desde el nacimiento o aparecer después (adquiridos). Estos últimos pueden darse en cualquier parte del cuerpo desde el primer año de vida. Nuestra especialista explica que, en los más pequeños, los lunares aparecen ya sea por genética – es más probable que un niño tenga lunares si en su familia tienen muchos-; y por exposición al sol durante la infancia.

    “En general, el número de lunares aumenta en la infancia y adolescencia y es raro que aparezcan nuevos después de los 30 años. A pesar de que el cáncer de piel es más frecuente en adultos, en los últimos años cada vez hay más adultos jóvenes con esta enfermedad, especialmente en aquellos de piel clara que pasan más tiempo al sol y tienen abundantes pecas y lunares en el cuerpo”, advierte.

    Para cuidar los lunares,  Leticia Bórquez sugiere, en la infancia, utilizar una protección solar muy elevada, mayor de FPS 50 tipo “pantalla solar” en menores de dos años, para evitar que los lunares surjan. En adultos, si ya existen muchos de ellos, es fundamental usar una protección solar de SPF50 y evitar la exposición entre las 12:00 y las 16:00 horas del día, ya que los rayos solares son más intensos. “Aunque no se esté tomando sol de forma directa, los rayos siempre afectan. Así que se aconseja proteger estas zonas todos los días con el protector solar adecuado y utilizar sombrero y sombrillas. Además, se recomienda no tomar sol mientras se esté consumiendo medicamentos como antibióticos o anticonceptivos orales, ya que favorecen la aparición de manchas”, agrega.

    A pesar de lo anterior, hay claros signos que indican que un lunar puede estar presentando algún riesgo. Por lo tanto, lo invitamos a consultar con nuestros especialistas en caso de que al observar un lunar:

    • Tenga bordes irregulares o sea asimétrico (tenga una forma irregular con una mitad diferente a la otra)
    • Presente dos o más colores (blanco, azul, rojo, negro, café).
    • Mida más de seis mm.
    • Sangre o pique.
    • Aumente de tamaño rápidamente.
    • Desaparezca total o parcialmente dejando una mancha blanca.

    Finalmente, nuestra experta insiste en que el cáncer de piel es altamente agresivo y puede tempranamente ramificarse a otros órganos, lo que hace que su manejo sea más complicado. Por lo tanto, aconseja consultar con un dermatólogo ante posibles dudas y realizarse una revisión anual de los lunares en gente “sana”, y cada seis meses si hay antecedentes de cáncer a la piel en la familia.

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