• La importancia del apego en el desarrollo infantil

    By 11 junio, 2019Noticias

    A menudo, las palabras “apego” o “vínculo” vienen muy cargadas emocionalmente. Es frecuente que su significado se malinterprete y ciertos malos entendidos relacionados con este concepto pueden generar sentimientos de culpa, inadecuación o inseguridad, al interferir negativamente en el ejercicio de la parentalidad.

    Según explica la Psicóloga de Clínica El Bosque, Leire Fernández, todos los niños/as NECESITAN ser dependientes de un adulto para poder llegar a ser independientes. SI el niño/a es dependiente y tiene sus necesidades atendidas, aprenderá que puede confiar y se sentirá seguro para poder explorar su entorno y, por tanto, aprender y desarrollarse adecuadamente. “El niño que se siente seguro, de manera natural optará por la autonomía. Forzar prematuramente la independencia podría llegar a dañar a los niños, interfiriendo con su seguridad emocional”, explica la profesional.

    La especialista agrega que entre el nacimiento y los tres años de vida hay un periodo sensible en que se desarrolla el vínculo de apego, el cual se divide en 4 fases.

    • Pre-apego: 0-2 meses, donde los recién nacidos no tienen selección en el vínculo.
    • Apego en formación: 2 a 6 meses, donde los bebés empiezan a mostrar preferencias.
    • Apego nítido: 7 a 24 meses, se identifica una selectividad hacia la figura principal de apego (generalmente la madre).
    • Apego corregido por meta: Desde los 24 meses. Los niños soportan periodos más largos de separación.

    La Psicóloga Leire Fernandez, enfatiza que “más que estar 24 horas con el niño y con el niño pegado, lo importante es que cuando el niño tenga una necesidad, ésta sea satisfecha y que éste reciba el mensaje de que es cuidado por otro, que hay otro ahí y que, por tanto, puede estar seguro. Muchas veces escuchamos frases del tipo “este niño está demasiado apegado a mí” y, más que demasiado o demasiado poco apego, es más preciso hablar de apego seguro/ vínculo profundo o apego inseguro o más superficial”.

    Algunas actividades que pueden favorecer la conexión emocional, el disfrute y el apego seguro:

    • La lactancia materna o, en el caso de lactancia artificial, en contacto piel con piel con el bebé.
    • El masaje infantil.
    • El colecho seguro.
    • Hablar con los niños/as, desde que nacen, aceptando y reflejando su estado emocional (“pobrecito, está llorando porque tiene sueño, la mamá lo va a hacer dormir”).
    • Cantar canciones.

    Por último, Fernández explica que “debemos asumir que NO vamos a ser madres perfectas ni padres perfectos. Se puede tener un apego seguro y fallar y equivocarse en el ejercicio de la parentalidad. Debemos ser padres y madres “suficientemente buenos”, es decir, preocupados por nuestros hijos, con ganas de disfrutar, pasarlo bien y dispuestos a aprender y mejorar cada día”.