• Esclerosis Múltiple: Una enfermedad neurológica inflamatoria y degenerativa

    By 24 mayo, 2019Noticias

    El próximo 30 de mayo es el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple. La doctora Sabrina Oporto, neuróloga de Clínica El Bosque  y especialista en neuroinmunología, nos explica importantes aspectos de esta enfermedad.

    ¿Qué es la Esclerosis Múltiple?

    Es una condición  autoinmune del sistema nervioso central, en la que los mecanismos de defensa del propio organismo afectan de forma errónea tanto al cerebro como a la médula espinal de un individuo, produciendo inflamación y destrucción del mismo.

    ¿Por qué se produce?

    La causa es multifactorial , incluyendo el patrón genético, la exposición de algunos virus en la infancia y factores medioambientales, como por ejemplo la carencia de vitamina D como inmunoregulador y también la microbiota intestinal.

    ¿Cómo se manifiesta?

    La Esclerosos Múltiple se  manifiesta de distintas formas. Son cuadros inflamatorios es decir, son cuadros de déficit neurológicos que se instalan en tiempos de horas o días,  tiempo durante el cual  el paciente se puede recuperar total o parcialmente.  Los síntomas dependen de la zona en la que el cerebro se afecte, los más frecuentes son aquellos en los cuales hay más mielina como por ejemplo el nervio óptico, donde se produce una disminución de la agudeza visual. Los afectados la  describen como ver a través de un vidrio empañado, con dificultad para discriminar  los colores. También se produce dolor al mover el ojo.

    Otras formas, son trastornos del equilibrio con sensación de inestabilidad de la marcha, síntomas motores como pérdida de fuerza en alguna extremidad ,paraplejía  cuando hay compromiso de la médula espinal  , síntomas sensitivos que son variados:  parestesias o sensaciones anormales en la piel, hipoestesia,  menor sensibilidad  y algunas veces calambres. También pueden aparecer  pérdida de control de esfínteres con escape o retención urinaria.

    Los síntomas anteriormente mencionados se llaman brotes o crisis pre de Esclerosis Múltiple cuya forma más frecuente es la Remitente Recurrente, que quiere decir que el individuo presenta estas crisis para recuperarse parcial o completamente después por eso recurre en el tiempo y remite con recuperación; ahora esa es la mayor parte de las veces, un porcentaje menor tiene una forma que es Secundaria Progresiva en la que pacientes que han tenido la primera forma de Esclerosis Múltiple más frecuente ya dejan de tener estas crisis o brotes y posteriormente se produce un daño que es principalmente mediado por degeneración axonal con un deterioro progresivo neurológico sin que hayan nuevos episodios descompensantes como antes ni nuevas lesiones evidentes en la resonancia (RNM).

    ¿Qué formas de Esclerosis Múltiple (EM) se conocen?

    Bueno, la forma más frecuente como decíamos anteriormente es la Remitente Recurrente (EM RR). Luego viene la Secundaria Progresiva (EM SP) que habitualmente son formas que suceden a las primeras y las menos frecuentes las Primarias Progresivas (EM PP).

    Los mecanismos de daños son distintos pero se mezclan.  En la Primaria Progresiva  (EM PP) habitualmente no se reconoce ninguna crisis neta de déficit neurológico pero sí un deterioro neurológico progresivo que a veces los pacientes notan después de un año de discapacidad aproximadamente.

    Actualmente se cuenta con tratamientos principalmente para las de tipo inflamatorios o Remitente Recurrente y algunos tratamientos para las menos frecuentes que son del tipo Primaria Progresiva.

    ¿Todas las Esclerosis Múltiple, independientemente del tipo, terminan igual de deterioradas?

    No.  Antiguamente no habían terapias para la EM por lo tanto la mayor parte de las formas Remitentes Recurrentes  pasaban a una fase Secundaria Progresiva y obviamente  las Primarias Progresivas siempre cursaban con deterioro neurológico desde el principio siendo que al final llegado cierto periodo de discapacidad la enfermedad tiende a progresar con una velocidad similar en la cual no hay alcance terapéutico.

    Esos datos vienen a partir de cohortes o estudio de seguimiento en la época en la cual no se contaban con tratamientos.

    Los tratamientos son de dos tipos: primero para los brotes o crisis que son los corticoides que en realidad ayudan solamente a aminorar los síntomas neurológicos deficitarios pero no tienen impacto en la recuperación final, y los tratamientos modificadores de enfermedad, que son  muchos hoy en día que son bastante accesibles si bien son muy costoso pero que pueden en distintos porcentajes lograr una remisión de esta enfermedad.  Es importante decir que esta enfermedad no tiene cura, lo que se busca es una especie de remisión o “congelar” la enfermedad para preservar la reserva funcional cerebral y de la médula espinal.

    Es por eso que no se dispone de dato actualmente como para decir de que todos los pacientes vayan a terminar en silla de ruedas como era antiguamente lo que se sabía pero está claro que si el tratamiento es precoz cuando tenemos mayor reserva funcional y en el momento en el cual las terapias son más eficaces la chance de llegar a un periodo a un punto de discapacidad disminuye notoriamente.  También hay que considerar que es una enfermedad muy heterogénea, erróneamente hablamos de enfermedad, ya que se trata más bien de un conjunto de síntomas y signos que no se tiene claro más bien la causa, por tanto hay mucha variabilidad de comportamiento entre el mismo paciente y entre distintos pacientes aún sometidos al mismo fármaco.

    ¿Qué opciones terapéuticas tenemos hoy en día en Chile?

    Hay distintos niveles de opciones de tratamiento. Primero el enfoque más importante es el modificador de enfermedad, es decir, aquellas drogas que tienen por finalidad de detener la progresión de la enfermedad en sí.

    Su mecanismo de acción es principalmente antiinflamatorio y disponemos de varios fármacos en Chile próximamente estarán disponibles a través de la Ley Ricarte Soto.

    Es importante señalar de que los fármacos están indicados por su médico tratante y que no hay un fármaco que en términos absolutos sea mejor que todos porque cada fármaco también tiene efectos secundarios determinados y que muchas veces un fármaco a veces de una eficacia en estudios clínicos demostrado menor puede ser lo suficientemente beneficioso para cierto grupo de pacientes.  Con esto quiero decir que el tratamiento es absolutamente individualizado.

    ¿De qué forma puedo saber yo si mi Esclerosis Múltiple está avanzando o el tratamiento está siendo eficaz?

    A diferencia de otras áreas en ésta en particular, lo que se monitoriza es el estado neurológico del paciente, es decir, si han aparecido nuevos ataques, si hay algún síntoma neurológico que signifique un deterioro en la calidad de vida como por ejemplo deterioro en la memoria problemas en la marcha y en cuanto a los exámenes principalmente “nuestros ojos” es la resonancia cerebral y medular.

    Lo que se realizan son resonancias (RNM) que se van comparando una tras de otra en un esquema de tiempo que puede ser anual o semestral según la gravedad del paciente e ir cuantificando la aparición de nuevas lesiones y la atrofia cerebral.  Esto es una ventana, una visión que nos permite saber si la enfermedad está progresando o no.

    En este sentido hay que recalcar que lo más importante es la reserva cerebral porque si bien se pueden producir lesiones y hay algún grado de remielinización es decir, de reparación de algunas lesiones de forma espontánea porque no hay tratamiento aún para ello, lo importante es detener el mecanismo inflamatorio para que el cerebro pueda por sí mismo regenerar aquello que es capaz de hacer.

    Del punto de vista del paciente es importante que mantenga una neuroplasticidad es decir, que esté constantemente en proceso de aprendizaje de cosas que no sabe hacer, cosas tan simples como aprender a ocupar la mano que no es dominante, aprender un nuevo idioma, aprender música es decir aprender a expandir la funcionalidad de las redes neuronales con las que contamos habitualmente.

    Además de los tratamiento farmacológicos , qué otros tratamientos puedo usar para mantener mi Esclerosis Múltiple controlada.

    Este punto es importante, porque  el paciente tiene mucho por hacer. También requiere la ayuda de múltiples personas incluyendo también a la familia.  Hay que entender que esta es una enfermedad crónica que no tiene cura pero sí remisión, por lo tanto el rol de un equipo multidisciplinario y del entorno familiar es importante.

    En cuanto a la familia es importante que ellos estén informados en cuanto a lo que conlleva esta enfermedad porque si bien a veces uno puede no ver lesiones en resonancias ni constatar nuevas crisis sí hay periodos en los cuales las personas experimentan mayor fatiga mental y física especialmente los días de calor.  Por otra parte el grupo multidisciplinario tiene por finalidad la rehabilitación que es sumamente importante.  El ejercicio físico está demostrado que aumenta redes de neuroplasticidad y también son muy importantes la ayuda de otros profesionales de la salud como los fonoaudiólogos que nos ayudan en el lenguaje en los problemas de deglución, los terapeutas ocupacionales que nos ayudan en el día a día a encontrar estrategias para hacer uso instrumental o no de encontrar soluciones instrumentales para las dificultades técnicas secundarias por ejemplo de algún daño, los psicólogos que evidentemente sirven en todo lo que es el eje emocional ya que al principio de la enfermedad se vive un duelo que es evidente y también la evaluación neurocognitiva que es una visión del funcionamiento cognitivo del enfermo que es imposible evaluar en una resonancia (RNM).

    ¿Qué otras estrategias se pueden  tomar para controlar la enfermedad?

    Muchas. Uno de los enfoques más recientes  es la  línea de investigación de la microbiota intestinal :  colonia de bacterias presentes en nuestros intestinos de forma normal.  Ellos son los que desdoblan aquello que consumimos y lo transforman en nutrientes y que circulan al torrente sanguíneo.  Los alimentos que hoy consumimos habitualmente son de muy mala calidad en el sentido de que están llenos de pesticidas, de edulcorantes y esto de alguna forma ha modificado la microbiota de tal modo que desdoblan y logran pasar al torrente sanguíneo son moléculas que son desconocidas por el sistema inmunológico que ha sido el mismo desde hace millones de años ha tenido que adaptarse a dietas de menos de treinta años.

    Es por eso que hoy en día vemos muchas patologías de tipo desmielinizantes que no son clasificables como Esclerosis Múltiple ni tampoco en el contexto de una enfermedad reumatológica  y es posible que la microbiota tenga que ver.  De forma concreta no se sabe si hay prebióticos específicos a consumir por ejemplo para tener una microbiota saludable pero sí la alimentación tiene que ver justamente para mantener esta especie de ecosistema interno a favor de una microbiota beneficiosa.  En este sentido la dieta mediterránea, una dieta rica en frutas y verduras principalmente con componentes antioxidantes es decir, por ejemplo verduras sin cocción completa algunos antiinflamatorios naturales como la cúrcuma, el jengibre, la canela y en general también es recomendable acudir a un nutriólogo para una dieta antiinflamatoria.