• ¿Cómo celebrar Halloween de forma más saludable?

    By 30 octubre, 2018Noticias

    Halloween ha irrumpido cada vez con más fuerza en nuestra cultura y todos los años los niños esperan ansiosos la llegada de esta fecha para lucir sus disfraces preferidos y también porque saben que tendrán acceso a una gran cantidad de lo que a la gran mayoría más le gusta: dulces, chocolates y golosinas.

    No obstante, consumir estos productos en exceso puede generar negativas consecuencias de salud en nuestros pequeños, como exceso de peso, deterioro de sus piezas dentarias, y, si esto sucede por tiempo prolongado, complejas enfermedades como la diabetes.

    La nutricionista de Clínica El Bosque, Carolina Pye, advierte sobre estos riesgos y señala que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de 25 gramos de azúcar al día, esto es máximo 5 dulces pequeños y un chocolate de 35g. “Si bien podemos ofrecer esa cantidad a nuestros hijos, lo más recomendable es tratar de sustituir los dulces por alternativas más sanas, como galletas de avena con moldes temáticos, mandarinas pintadas como calabazas, paquetitos de frutos secos, e incluso reemplazar los comestible por algún tipo de juguete pequeño como luminosas, stickers, pelotas o cotillón alusivo a la fecha”, sostiene.

    La especialista comenta que hay, ciertamente, caramelos que aportan menos calorías que otros, entre ellos los malvaviscos y las gomitas de oso, y que otra opción menos nociva son los chocolates con alto porcentaje (sobre un 65%) de cacao.

    Por otra parte, la profesional hace hincapié en los riesgos de consumir colorantes artificiales en exceso. “Muchos de los dulces que se comercializan para esta fiesta contienen exceso de colorantes artificiales para hacerlos más atractivos, sin embargo, debemos tener cuidado ya que en altas dosis pueden generar irritabilidad e hiperactividad en los niños, alergias, crisis de asma, migrañas, problemas de visión, y ansiedad”, explica.

    Respecto a los dulces y chocolates sin azúcar, Carolina Pye dice que pueden ser una opción para niños que tengan patologías como resistencia a la insulina, diabetes, sobrepeso, pero que no debemos confiarnos, ya que el consumo de edulcorantes es en dosis diarias recomendadas por kilogramo de peso y en niños esas cantidades pueden ser sobrepasadas si sumamos el consumo de otros alimentos endulzados con edulcorantes como jugos, yogurt y otros lácteos. Además, en el caso de los chocolates sin azúcar, ésta es reemplazada por grasas por lo que tampoco sería una opción más saludable.

    En esa línea, sugiere que antes de que los niños salgan a pedir dulces, es bueno darles una once o cena para que no caigan en el consumo excesivo de dulces por hambre, y también hidratarlos de forma adecuada.

    Otro punto importante a considerar es el origen de las golosinas. “Debemos chequear que estén en sus envases originales sin rasgaduras, agujeros o decoloración. También es importante revisar la fecha de vencimiento”, añade.

    Finalmente, la nutricionista aconseja guardar los dulces que queden esa noche para días posteriores. “El mejor escenario es evitar que los niños consuman estas golosinas que sobran. De lo contrario, se sugiere dárselas en pequeñas porciones diarias, administrando el “botín obtenido, fijando una cuota diaria para no exceder los requerimientos ni la cantidad de azúcar diaria, la cual puede ser de 3 unidades en niños pequeños (4-8 años) y 5 en niños más grandes (10 – 12 años)”, concluye.

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